El verdadero servicio es aquel cuyos frutos no pertenecen al servidor;
la verdadera acción es la que no ata al ser al punto que él alcanzó;
el verdadero amigo es el que indica qué pasos dar;
la verdadera entrega es la que nada pide para sí.
Así, aquello que no has cumplido, habrás de cumplirlo
antes de poder proseguir”.
Trigueirinho, Viaje por Mundos Sutiles
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